RIESGOS EN
LAS REDES SOCIALES
Las redes sociales constituyen una nueva forma de
interacción, una nueva puerta que genera distintas posibilidades en el ámbito
de las relaciones personales y profesionales. Las causas de la popularidad de
las redes sociales se deben a muchos factores, lo que es innegable es que a día
de hoy representa uno de los pilares de la comunicación.
Sin embargo, en ocasiones, el uso de las redes sociales
comporta un riesgo importante. Así ocurre cuando las personas reducen su
universo al filtro constante de las redes sociales, desplazando los vínculos
presenciales a un segundo plano. La adicción a las redes sociales forma parte
de un nuevo tipo de patología: las adicciones comportamentales, es un hecho
real que produce mucho sufrimiento a quien lo padece. Una nueva realidad que
requiere de un tratamiento integral y de nuevas formaciones profesionales como
másteres y postgrados en adicciones comportamentales. Por esta razón, en
Psicología-Online, abordamos las causas, consecuencias y soluciones de la
adicción a las redes sociales.
CAUSAS
Normalización del uso de las redes sociales.
Uno de los factores que influye en el desarrollo de la dependencia hacia
Instagram, por ejemplo, es la naturalidad con la que tantas personas comparten
fotografías, escriben comentarios e interactúan con los demás. Una experiencia
positiva y creativa que deja de serlo en el momento en el que la persona ya no
disfruta de ello, sino que siente que su voluntad queda sometida por la
necesidad constante de interacción.
Soledad. Internet es una ventana de
relación social para todos. Sin embargo, quienes viven un periodo de soledad
son más vulnerables ante el riesgo de dependencia porque observan en este
vehículo de comunicación un sustituto de esos vacíos y carencias emocionales.
Alimento del ego. Algunas galerías de
imágenes de Instagram proyectan un universo en el que la vanidad parece una
constante a partir de imágenes protagonizadas por aquel que muestra sonrisas
infinitas y un estilo de vida de ensueño. Pero, además, este deseo de mostrar
una imagen de perfección también recibe un feedback en forma de “like”. Un tipo
de lenguaje que ofrece una interacción inmediata y diferente a la de las
relaciones presenciales. Es un riesgo confundir el número de seguidores con el
valor de la autoestima.
Falta de límites. La adolescencia es uno de
los periodos en los que los jóvenes son más vulnerables ante la falta de discernimiento
de los posibles riesgos de las redes sociales. La falta de formación sobre el
uso positivo de las redes sociales puede incrementar la confusión. Esta es una
de las razones por las que los padres tienen también la responsabilidad de
formarse para conocer el potencial de las redes sociales y la tecnología con el
fin de hacer un buen uso de ella, ya que, además, el propio ejemplo de los
padres también influye en los hijos.
Dificultades personales. Distintos
factores, por ejemplo, barreras en el plano de las habilidades sociales pueden
hacer que una persona se sienta aparentemente más cómoda al relacionarse a
través de internet. El riesgo de esto es que el paciente desarrolla estrés y
ansiedad cuando tiene que afrontar situaciones presenciales que salen fuera de
su zona de confort.
CONSECUENCIAS
Dificultades para mantener la concentración.
Aunque una persona esté físicamente presente en un lugar, su mente puede estar
en otro totalmente distinto. Quien sufre adicción a las redes sociales consulta
de forma compulsiva cualquier detalle, dejando en un segundo plano la realidad
directa del día a día.
Alteración de los hábitos de sueño y
descanso. La tendencia de vivir pegado a una pantalla altera el ritmo de vida
en factores tan esenciales como estos. Por ejemplo, la costumbre de consultar
el teléfono por la noche retrasa la hora del sueño o interrumpe el descanso
nocturno.
Distorsión de la realidad. La persona se
comporta como si el teléfono móvil fuese una prolongación de su ser tan importante
como una parte de su propio organismo. Por ejemplo, se produce una pérdida de
intimidad. La persona llega a la conclusión de que un momento es más feliz si
lo comparte con los demás.
Falta de cuidado de la privacidad. Como
consecuencia de esta pérdida de la esfera de la intimidad, quienes sufren
adicción a Internet pierden el control de aquella información que comparten de
sí mismos, es decir, no se dan cuenta de la cantidad de datos sobre su propia
vida que facilitan a los demás. Gente que, en muchos casos, ni siquiera conoce
en persona.
Vacío interior. Las redes sociales están
marcadas por la interacción constante pero, también, por lo efímero de esta
forma de expresión. Una fotografía compartida en Facebook hace unas semanas es
totalmente caduca a día de hoy. Por esta razón, este exceso de actividad que
queda en el plano de la superficialidad, deja tras de sí una inmensa sensación
de vacío ante la alta demanda emocional de reconocimiento ajeno.
SOLUCIONES
PARA TRATAR LA ADICCIÓN A LAS REDES SOCIALES
El primer paso es tomar
conciencia del problema. Ser sincero con uno mismo para observar esta
limitación al comprender cómo esta adicción está afectando al paciente no solo
en su vida personal sino, también, en el plano académico o profesional.
Además, es conveniente pedir
ayuda psicológica de un experto especializado en la materia para hacer terapia.
El experto realizará un diagnóstico de la situación inicial para, a partir de
ese momento, concretar un tratamiento individualizado que eleve la resiliencia
del afectado frente a esos estímulos que generan algún tipo de malestar.


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